sábado, 16 de abril de 2016
DECIR Y HACER
miércoles, 23 de marzo de 2016
QUIERO HACERLO, PERO NO ME DEJAN
viernes, 14 de febrero de 2014
INSULTO GROSERO A LOS PERUANOS
jueves, 13 de febrero de 2014
MÍRATE EN EL ESPEJO
¿El problema del país está en los gobiernos o
en los ciudadanos? Se sabe que el Perú es uno de los países que tiene la mayor
biodiversidad cultural, es plurilingüe y multinacional; pero sin visión de
desarrollo como país, y casi siempre se ha buscado y busca a culpables y
responsables que no permitieron ni permiten el desarrollo.
Y la creencia general, anterior, era que Alan
no servía. Actualmente se dice que este gobierno no sirve y, el que venga
después de él tampoco servirá nada. Por eso, es conveniente reflexionar que el
problema no está en lo ladrón y dictador que haya sido Fujimori, o en lo charlatán
que haya sido Toledo o Alan García, o el izquierdista-neoliberal de Ollanta, o los
amigos y socios de Odebrecht Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra. “El problema está en los ciudadanos. Ciudadanos como pueblo, como
materia prima de un país.
Vivo en un país donde la “viveza criolla” es la moneda que siempre es valorada tanto o más
que el Dólar o el Euro. Donde hacerse rico de la noche a la mañana es una
virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y
respeto a los demás.
Vivo en un país donde las empresas privadas son
papelerías particulares de sus empleados deshonestos, que se llevan a casa,
como si nada, hojas de papel, lapiceros, bolígrafos, lápices, marcadores y todo
lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos. La gente se siente
triunfal si consigue usar televisión por cable del vecino, donde la gente
fantasea facturas a la hora de llenar sus declaraciones para no pagar o pagar
menos impuestos.
Vivo en un país donde la impuntualidad es un
hábito; los directivos de las empresas no generan capital humano; los alimentos
básicos no están al alcance de las familias. Donde no hay interés por la
ecología, las personas tiran basura y desperdicios en las calles y luego se
reclama al gobierno municipal por haber descuidado el ornato de la ciudad.
Vivo en un país donde no existe la cultura por
la lectura y no hay conciencia ni memoria política, histórica ni económica. Nuestros
congresistas no saben escribir ni leer correctamente y lo peor de todo es que
son los que menos trabajan y los que más cobran.
Vivo en un país donde las licencias de conducir
y los certificados médicos se pueden "comprar", sin hacer ningún
examen. Donde no se respeta las reglas de tránsito, los policías coimean con
los conductores y evaden las papeletas. Un país donde la delincuencia está en
cada esquina esperando un descuido de los transeúntes para cometer sus
fechorías que por cierto quedan impunes.
Vivo en un país donde puede subir a un bus una
persona de edad avanzada, o una mujer con el niño en brazos o embarazada, algún
minusválido y la persona que viene sentada en el asiento reservado se hace la desentendida para no ceder el
asiento, y si alguien le reclama se levantará pero para dar un golpe o decir
una grosería. Un país en el cual la prioridad de paso es para el automovilista
y no para el peatón y su gente está llena de faltas, pero que disfruta
criticando a sus gobernantes.
¡No! ¡No! ¡No! ¡Basta ya!
Como materia prima de un país, se tiene muchas
cosas buenas, pero falta mucho para ser los hombres que el país necesita. Esos
defectos, esa "viveza criolla" congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta
convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que
Fujimori, Toledo, Alan, Ollanta, Kuczynski , Martín Vizcarra, Merino o Sagasti es lo que tiene real y francamente fregado a
los peruanos.
Es lamentable, porque, aunque Sagasti renunciara
hoy mismo, el próximo presidente que lo suceda tendrá que seguir trabajando con
la misma materia prima. Y no podrá hacer nada, No hay ninguna garantía de que
alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a
erradicar primero los vicios que tiene cada uno como pueblo, nadie servirá.
No sirvieron los gobiernos anteriores y ahora
no sirve el actual, ni servirá el que venga. ¿O qué?, ¿es necesario traer a un
dictador, para que haga cumplirla ley con la fuerza y por medio del terror?
Aquí hace falta otra cosa. Algo más que huelgas y represiones.
Y mientras esa "otra cosa" no empiece
a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro
para los costados, o como quieran, los peruanos seguirán igualmente condenados,
igualmente estancados.... igualmente fregados! Es muy hermoso ser peruano. Pero
cuando esa peruanidad autóctona empieza a hacerle daño a las posibilidades de
desarrollo como país, ahí la cosa cambia...
O estamos esperando encenderles velitas a todos
los Santos, a ver si hacen un milagrito o mandan un Mesías. El pueblo, como
materia prima tiene que cambiar, un nuevo presidente con los mismos peruanos no
podrá hacer nada. Está muy claro: "es
el mismo ciudadano el que tiene que cambiar".
Claro que esto encaja muy bien en todo lo que
pasa en nuestra sociedad peruana. Disculpando la mediocridad mediante programas
de televisión nefastos y francamente ¿tolerantes? con el fracaso. Es la
industria de la disculpa, la venganza, el odio y la estupidez.
Ahora, después de esto, francamente, es momento
de buscar al responsable, no para castigarlo, sino exigirle que mejore su
comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no entiende.
Sí, buscar al responsable.
Seguro que lo encontraré cuando cada peruano se
vea en el espejo. Ahí está. No se requiere buscar en otro lado al responsable.
También ahí está el que salvará al Perú.
Dilmer Cieza Vásquez
Tu hermano, amigo y
servidor