sábado, 16 de abril de 2016

DECIR Y HACER




Qué importante es recomendar a los demás reflexionando de nuestro yo, de nuestras acciones positivas para seguir conservándolas y madurarlas, también de las negativas para mejorar o superarlas.
Todo es muy hermoso cuando nos apoderamos de la palabra y sermonear a quienes nos escuchan con atención o tal vez con admiración porque piensan que hablamos de nuestra práctica y que somos un “modelo a seguir” o imitar.
Sin embargo solo son palabrillas que se esfuman en ese momento por el delicado soplo del viento que se las lleva a guardarlas muy lejos del lugar de donde salieron.
¿Por qué nos cuesta tanto hacer lo que decimos? ¿Por qué nos alejamos o desconocemos la coherencia? ¿Por qué somos duchos predicando y no practicando? ¿A caso es parte del gen humano? Y muchas veces nos lucimos con valores y más valores, que se convierte el rezo diario.
Los jerárquicos deben dar el ejemplo, los jefes, directivos… se vocifera para justificar nuestro error. No lo hago porque él o ella no lo hacen, es decir, me incorporo al mismo círculo vicioso que nos va devorando poco a poco.
No quiero seguir detallando situaciones que son muy conocidas que van en contra de nuestra práctica humana, ciudadana, profesional  y laboral como aquellos trabajadores que reclaman más salario, menos horas de trabajo, pero no cumplen con su deber. Saben que deben ingresar y salir en un determinado horario para cumplir su jornal y no lo hacen, más bien llegan tarde, media hora o hasta una hora después  y firman como si hubieran llegado puntual, en la salida se retiran antes de la hora pero firmando como si como si hubiesen cumplido su horario.
Este ejemplo muy conocido en el sector público de educación y cuando se le conversa y sugiere para que no lo hagan se incomodan aduciendo a su nivel en el que se encuentran, “que les permite hacer lo que quieran” por encima de los respectivas autoridades.

miércoles, 23 de marzo de 2016

QUIERO HACERLO, PERO NO ME DEJAN

Quiero aportar con mi humilde servicio a mejorar la educación de mi país porque sé que es un factor determinante para el desarrollo social, económico, tecnológico y científico.
Sin embargo el sistema burocrático y corrompido impide a los hombres con ideas nuevas porque quieren sacar beneficio personal de su desfasado modelo implantado desde hace generaciones.
Además es difícil luchar contra la monstruosidad que manejan el sistema por su arcaica estadía. El carga montón tiene fuerza y solo soy absorbido por tan voracidad como si hubiese ingresado a robar sus intereses.
¿Cómo cambiará el país? ¿Quiénes serán los responsables? ¿Cómo podré ayudar si no me dejan hacerlo?
¡Basta, señores!  Si continuamos aceptando la manipulación de quienes tienen el poder mafioso, nunca llegaremos a ningún lugar y seguiremos sumidos y apabullados hasta perder la respiración.

viernes, 14 de febrero de 2014

INSULTO GROSERO A LOS PERUANOS

 ¡Qué fastuoso!
¡Qué insólito!
¡Qué estupendo…!
Vivir sometidos a la holgazanería de zánganos que creen ser los inconmensurables con los demás ciudadanos, con los demás peruanos. Ciertos sinvergüenzas que piensan que S/. 15 600 no es un sueldo digno  por el trabajo que realizan, que no les permite vivir como quisieran, por eso quieren ganar el 100% más.
Este insulto grosero al peruano más humilde y trabajador, que día a día va agotando sus esperanzas de sobresalir de la pobreza con un misérrimo salario que no le alcanza para alimentarse bien, acceder a una buena salud y vivir dignamente como ser humano.
Obreros, miembros de las fuerzas del orden, médicos y profesores quienes son el sustento, los pilares para el desarrollo de un país, no tienen un salario justo y digno, a penas para sobrevivir y mal.  Sin embargo son los que soportan todas las críticas y acusaciones de los problemas  de la sociedad y del país. ¿Serán ellos los responsables de los problemas que hay en el país? ¿Serán ellos los responsables de la inseguridad ciudadana? ¿Serán los responsables de la insalubridad en que viven los peruanos? ¿Serán los responsables de la mala calidad de educación que se brinda a los peruanos? ¿Serán responsables de la burocracia y corrupción que reina en las entidades públicas?  ¿Serán responsables de la avaricia de los ministros de Estado?
Realmente es una cachetada a cada uno de los peruanos  que se rompen el hombro para cubrir la canasta familiar, mientras que un grupo “dedocrático”  aspira ganar S/. 30 000, es decir un Ministro ganaría lo que ganan 40 obreros o 30 profesores; se imaginan la “redistribución equitativa”. ¿Esto es equidad? ¿Esto es justo?  Y así dicen no hay plata.
No hay presupuesto para pagar los maestros, a los médicos, a los policía, a los militares ni mejorar la infraestructura de los bomberos. Pero si hay presupuesto para un grupo  (los ministros) que no trabaja por el bien común de los peruanos. ¿A caso no son elegidos para servir al pueblo, para servir a su patria? A ellos se les da el voto de confianza para que sirvan al país y no se sirvan del país.

jueves, 13 de febrero de 2014

MÍRATE EN EL ESPEJO

EL OTRO PERUANO

¿El problema del país está en los gobiernos o en los ciudadanos? Se sabe que el Perú es uno de los países que tiene la mayor biodiversidad cultural, es plurilingüe y multinacional; pero sin visión de desarrollo como país, y casi siempre se ha buscado y busca a culpables y responsables que no permitieron ni permiten el desarrollo.

Y la creencia general, anterior, era que Alan no servía. Actualmente se dice que este gobierno no sirve y, el que venga después de él tampoco servirá nada. Por eso, es conveniente reflexionar que el problema no está en lo ladrón y dictador que haya sido Fujimori, o en lo charlatán que haya sido Toledo o Alan García, o el izquierdista-neoliberal de Ollanta, o los amigos y socios de Odebrecht Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra. “El problema está en los ciudadanos. Ciudadanos como pueblo, como materia prima de un país.

Vivo en un país donde la “viveza criolla” es la moneda que siempre es valorada tanto o más que el Dólar o el Euro. Donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto a los demás.

Vivo en un país donde las empresas privadas son papelerías particulares de sus empleados deshonestos, que se llevan a casa, como si nada, hojas de papel, lapiceros, bolígrafos, lápices, marcadores y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos. La gente se siente triunfal si consigue usar televisión por cable del vecino, donde la gente fantasea facturas a la hora de llenar sus declaraciones para no pagar o pagar menos impuestos.

Vivo en un país donde la impuntualidad es un hábito; los directivos de las empresas no generan capital humano; los alimentos básicos no están al alcance de las familias. Donde no hay interés por la ecología, las personas tiran basura y desperdicios en las calles y luego se reclama al gobierno municipal por haber descuidado el ornato de la ciudad.

Vivo en un país donde no existe la cultura por la lectura y no hay conciencia ni memoria política, histórica ni económica. Nuestros congresistas no saben escribir ni leer correctamente y lo peor de todo es que son los que menos trabajan y los que más cobran.

Vivo en un país donde las licencias de conducir y los certificados médicos se pueden "comprar", sin hacer ningún examen. Donde no se respeta las reglas de tránsito, los policías coimean con los conductores y evaden las papeletas. Un país donde la delincuencia está en cada esquina esperando un descuido de los transeúntes para cometer sus fechorías que por cierto quedan impunes.

Vivo en un país donde puede subir a un bus una persona de edad avanzada, o una mujer con el niño en brazos o embarazada, algún minusválido y la persona que viene sentada en el asiento reservado  se hace la desentendida para no ceder el asiento, y si alguien le reclama se levantará pero para dar un golpe o decir una grosería. Un país en el cual la prioridad de paso es para el automovilista y no para el peatón y su gente está llena de faltas, pero que disfruta criticando a sus gobernantes.

¡No! ¡No! ¡No! ¡Basta ya!

Como materia prima de un país, se tiene muchas cosas buenas, pero falta mucho para ser los hombres que el país necesita. Esos defectos, esa "viveza criolla" congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que Fujimori, Toledo, Alan, Ollanta, Kuczynski , Martín Vizcarra, Merino o Sagasti  es lo que tiene real y francamente fregado a los peruanos.

Es lamentable, porque, aunque Sagasti renunciara hoy mismo, el próximo presidente que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima. Y no podrá hacer nada, No hay ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tiene cada uno como pueblo, nadie servirá.

No sirvieron los gobiernos anteriores y ahora no sirve el actual, ni servirá el que venga. ¿O qué?, ¿es necesario traer a un dictador, para que haga cumplirla ley con la fuerza y por medio del terror? Aquí hace falta otra cosa. Algo más que huelgas y represiones.

Y mientras esa "otra cosa" no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los costados, o como quieran, los peruanos seguirán igualmente condenados, igualmente estancados.... igualmente fregados! Es muy hermoso ser peruano. Pero cuando esa peruanidad autóctona empieza a hacerle daño a las posibilidades de desarrollo como país, ahí la cosa cambia...

O estamos esperando encenderles velitas a todos los Santos, a ver si hacen un milagrito o mandan un Mesías. El pueblo, como materia prima tiene que cambiar, un nuevo presidente con los mismos peruanos no podrá hacer nada. Está muy claro: "es el mismo ciudadano el que tiene que cambiar".

Claro que esto encaja muy bien en todo lo que pasa en nuestra sociedad peruana. Disculpando la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y francamente ¿tolerantes? con el fracaso. Es la industria de la disculpa, la venganza, el odio y la estupidez.

Ahora, después de esto, francamente, es momento de buscar al responsable, no para castigarlo, sino exigirle que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no entiende.

Sí, buscar al responsable.

Seguro que lo encontraré cuando cada peruano se vea en el espejo. Ahí está. No se requiere buscar en otro lado al responsable. También ahí está el que salvará al Perú.

 

 

Dilmer Cieza Vásquez

Tu hermano, amigo y servidor